El pasado 13 de Setiembre se realizó una conferencia sobre los cultivos transgénicos en la Universidad Agraria a cargo del Dr. Rubens Nodaris, pueden acceder a la ponencia en el siguiente link:
http://www.raaa.org/documentos/Rubens%20Nodari.pdfen respuesta a sus declaraciones el Dr. Alexander Grobman ha escrito un artículo que se ha propagado por cadenas de mails y algunos blogs, con esto tienen las dos versiones de los mismos hechos para que comparen y saquen sus propias conclusiones.
Respuesta a las afirmaciones respecto a la soya transgénica y otros casos de cultivos transgénicos en Brasil.
Por Alexander Grobman, Ph D
En días recientes se presentó el Dr. Rubens Nodari ante una Conferencia de Prensa auspiciada por una llamada “Plataforma Perú-Libre de Transgénicos” formada por ONGs que tienen en común una posición de intransigente oposición frente a los avances científicos de la ingeniería genética. El Dr. Nodari, de nacionalidad brasilera es un conocido profesor universitario y consultor del Ministerio del Medio Ambiente del Brasil, el cual ha mantenido una extraña posición política contraria a los Ministerios de Agricultura, de la Producción y de Ciencia y Tecnología en el propio gabinete del Presidente Lula da Silva.
El Dr. Nodari se ha convertido en un recurso de las ONGs peruanas para darle una apariencia de ciencia a las opiniones, opuestas a la Biotecnología Moderna, de que hacen gala las organizaciones miembros de la susodicha Plataforma, alegando toda suerte de supuestos peligros que entrañan los resultados de la ingeniería genética en el mundo. El caso que expuso en su conferencia de prensa el Dr. Nodari, fue el de la soya transgénica en Brasil. Dicha conferencia de prensa se presenta en su integridad al final del presente artículo.
Debido a la amplia circulación que le han dado en diversos medios a los puntos que fueran presentados en la conferencia de prensa, he decidido darle una respuesta factual y dentro del contexto del caso sobre la soya en el Brasil, a cada una de sus aseveraciones, derivando las conclusiones que la lógica permite.
1. Caso de la soya transgénica en el Brasil
La soya es el cultivo con el mayor porcentaje de su área global sembrado con variedades a las cuales se les ha introducido eventos transgénicos. La experiencia del Brasil, de donde viene el Dr. Nodari, es que los agricultores brasileros han respondido masiva y espontáneamente, aceptando a las variedades transgénicas de soya e incrementando las áreas sostenidamente desde 1998 hasta la actualidad en que han llegado a 11 millones de hectáreas. Esta extraordinaria aceptación y avance de la tecnificación de la agricultura de soya en el Brasil la han logrado miles de agricultores brasileros, iniciándose en el estado de Rio Grande do Sul, donde a fines de la década de 1960 y principios de 1970 el presente autor trató de introducir sorgo granífero. Por sus mejores precios y menor costo de producción (no requiere fertilización nitrogenada ya que fija el nitrogeno del aire) en cultivos de gran escala, como los que se pueden dar en las suaves colinas (cuchilhas) de Rio Grande do Sul, la soya prevaleció y desplazó al trigo que era el cultivo anteriormente sembrado. Desde allí el cultivo de la soya se extendió para cubrir grandes zonas de Brasil, especialmente en los estados de Mato Grosso, Paraná y Mato Grosso del Sur.
La segunda revolución agrícola de la soya se dio a fines de la década de 1990 y comienzos de la década del 2000 con la soya transgénica, empezando en Rio Grande do Sul, por medio de la simple importación por contrabando de semillas a través de las fronteras desde Argentina y Uruguay, de variedades de soya transgénica que se venían sembrando en millones de hectáreas y con gran éxito, desde mucho antes, en esos países, desestimando la prohibición de siembra de cultivos transgénicos que existía en Brasil.
Los agricultores de Rio Grande do Sul anunciaron, desde que obtuvieron las primeras cosechas, que seguirían sembrando soya transgénica, fuera que lo aceptara o no el gobierno y luego lo ratificaron cuando se informaron que el gobierno había cedido a la presión de los grupos ambientalistas para bloquear las siembras de primavera para la zafra del 2003/2004 y la del 2004/2005. Lula da Silva se encontró presionado en el centro de una fuerte polémica que involucraba a miembros del gobierno, de su partido, empresarios y a grupos ambientalistas divididos en dos bandos. Los debates en el Congreso no progresaban y se había llegado a una situación ambigua en que la soya transgénica estaba simultáneamente autorizada y prohibida. El Presidente no podía mantener una situación indefinida y luego de analizar políticamente la situación, decidió firmar una nueva “medida provisoria” permitiendo la siembra de soya transgénica para autorizar la siembra de soya transgénica para la campaña agrícola 2004/2005. El gobierno ya había promulgado una medida provisoria (MP 131) para permitir la siembra de soya transgénica en la zafra 2003/2004 “por última vez” y para regular su comercialización. El Senado brasilero, por su parte, quebrando el impasse decidió asignar a una “Comisión Nacional Técnica de Boseguridad” (CTN-Bio) la autoridad para tomar las decisiones que fueran requeridas sobre autorizaciones de siembra de cultivos transgénicos.. Se contrapesaron las ventajas económicas de sembrar variedades transgénicas de soya en Brasil conjuntamente con la imposibilidad de competir con los productores argentinos y uruguayos que había adoptado en forma masiva en millones de hectáreas a la soya transgénica, frente a posibles efectos no confirmados sobre los riesgos a ambientes propios en vastas áreas de Brasil. La Ministra del Ambiente Marina da Silva, apoyada por grupos de presión integrados por ONGs y asociaciones de trabajadores del campo sin tierra, ciertos grupos de consumidores y de indígenas politizados, se opuso a las autorizaciones provisionales y trató de parar el avance de la soya transgénica, pero no lo logró. En marzo del 2005 el Congreso del Brasil aprobó la Ley de Bioseguridad que dejó expedito el camino para la siembra de soya y otros cultivos transgénicos en Brasil en forma permanente. Hubo una oposición del Gobernador de Paraná hasta el 2006 de siembra en su estado y del uso de los puertos en el estado de Paraná para embarcar soya transgénica, pero ante la presión ejercida por agricultores y exportadores no pudo continuar en sus esfuerzos por parar a la soya transgénica. Los agricultores brasileros no podían seguir aceptando la desventaja que les representaba tener que competir con agricultores de otros países quienes, merced a la soya transgénica, podían hacer siembras directas de soya, evitando así el alto costo de la aradura y el tiempo que representaba y reducir sus costos de combate a las malezas. El resultado para el Brasil ha sido, que pasando por 3 millones de hectáreas en el 2003, el área de soya transgénico para la cosecha 2006/2007 ha alcanzado 11 millones de hectáreas sobre un total de 22 millones de hectáreas. En el estado de Mato Grosso que siembra el 29% del área de soya del Brasil, el porcentaje de uso de soya transgénica podrá haber alcanzado 75% para la próxima cosecha 2007/2008, con nuevas variedades mejor adaptadas.
Toda la soya GM plantada en Brasil lo es con el evento transgénico Roundup Ready (RR) originado por Monsanto que confiere tolerancia al herbicida glifosato que posee un amplio espectro como matamalezas. Las primeras variedades de soya RR eran introducidas por los agricultores de contrabando y mal adaptadas al Brasil, donde por las mayores temperaturas y longitud de período vegetativo se puede sembrar soyas más tardías y rendidoras. En Mato Grosso la mayor parte del área de soya convencional (no transgénica), aproximadamente un 70%, es sembrada con semilla desarrollada por una organización privada, la Fundacao Mato Grosso (FMT) que es financiada por 27 compañías. Las nuevas variedades GM de FMT, mejor adaptadas al Brasil incorporan la resistencia de RR de Monsanto al herbicida glifosato.
El Dr. Nodari tiene dos afirmaciones con las que concuerdo. La primera es que se ha incrementado el uso de del herbicida glifosato. No podría ser de otra forma ya que al incrementarse el cultivo de la soya RR tolerante al glifosato y que arrasa con todas las malezas, lo que hacen parcialmente otros herbicidas, el uso de estos últimos ha disminuido en desmedro del incremento del uso de glifosato. La segunda es que los vendedores de semillas no informan a los agricultores sobre los riesgos. ¿Porqué habrían de hacerlo si no ellos no creen en la existencia de los riesgos en que supuestamente cree el Dr. Nodari? La lista imaginaria de efectos dañinos citada en la Conferencia de Prensa es virtual y no ha podido ser comprobada en la realidad.
Ningún alegato que haga la oposición a la soya transgénica puede dejar fuera de consideración y rebatir el hecho que los agricultores brasileros, como los argentinos, norteamericanos, canadienses, uruguayos, paraguayos, bolivianos o rumanos hayan decidido por sí mismos que la soya GM les reporta mas beneficios. Los agricultores soyeros brasileros han pasado de perdedores a ser ganadores con el cultivo de la soya GM, lo que les está permitiendo pagar sus deudas y acumular utilidades, merced a sus menores costos y mejores rendimientos, a pesar de la revaluación del Real. Un último intento de los opositores en Brasil a la soya GM fue proponer que no se aceptaran nuevas áreas de soya transgénica si no se hacía un previo “estudio de impacto ambiental”, lo que fue desestimado. Este argumento, que en principio suena bien, y que es un componente previo a la primera autorización de un evento transgénico por una agencia reguladora encargada de la investigación científica que acompaña a la solicitud de registro del mismo, fue hecho para la primera autorización de la solicitud de Monsanto en Estados Unidos. Para el caso del Brasil era pertinente haber hecho oportunamente una evaluación de aquellos puntos adicionales que por un motivo u otro hicieran al ambiente brasilero diferente al de las áreas de siembra en Argentina, Canadá, Uruguay o Estados Unidos, donde se sembraban ya millones de hectáreas de soya transgénica. Eso no se hizo porque los opositores a los transgénicos apostaban a una total prohibición de cultivos transgénicos en Brasil.
Es conveniente informar que el área total de soya en Brasil ha disminuido desde el máximo de 23 millones de hectáreas alcanzado el 2004/2005 pero la producción total se ha incrementado notablemente en los dos últimos años debido a la expansión del porcentaje de soya transgénica a mas del 30% y acercándose al 50% del área total.
2. Incertidumbres del proceso de manipulación genética
Es cierto, como alega el Dr. Nodaris, que no se puede predecir con exactitud en que lugar del genoma del organismo receptor va a insertarse un transgen. Por consiguiente el ingeniero genético apunta a conseguir un número suficientemente alto de plantas transformadas con una o mas copias del transgen insertadas en cada uno de diversos individuos y lograr así que en algunos de ellos se exprese el rasgo buscado en los tejidos en que se desea se exprese. Esto se ha logrado en muchísimos casos y ha dado origen a plantas y animales transgénicos estables y útiles, que no muestran trastorno alguno en sus demás rasgos y funciones. Por consiguiente, el control de la expresión del transgen que se desea obtener es predecible y lograble. La experiencia lo ha demostrado.
Afirma Nodari que un gen introducido puede quedar dentro o fuera de un gen responsable de la vida. Todos los genes son responsables de la vida en mayor o menor grado. Algunos genes y no pocos están duplicados. Sin embargo, es preciso recordar que en el ADN hay grandes sectores de intrones, que no codifican proteínas y que son de una extensión muy superior a la de los exones, que sí lo hacen. El nuevo gen introducido por manipulación de ADN e integrado en el ADN de un nuevo organismo, puede insertarse en cualquier lugar del genoma del organismo huésped y su efecto se hace presente en las plantas transgénicas finales que pasan a uso comercial. . Es muy probable que el gen introducido se inserte en un lugar cercano a un exon cualquiera en forma aleatoria, porque deberá ser transmitido conjuntamente con este exon por el mRNA para poder aparecer permanentemente en sucesivas generaciones. Si por algún motivo esta ubicación fuera dañina, no subsistiría la planta transgénica y todas aquellas en que pudiera darse que la asociación de contigüidad del trasgen con cualquier gen importante de la planta buésped definiera una situación comprometedora para el nuevo genotipo, es absolutamente claro que éste genotipo dejaría de tener ventaja selectiva y sería eliminado en el laboratorio o en los primeros pasos de cultivos de células y tejidos, de selección y propagación de miles de plántulas experimentales y de incrementos en invernaderos de contención o en las parcelas de confinamiento previos a la identificación de las plantas a seleccionar para constituir el genotipo definitivo por registrar. Es obvio que cualquier planta anormal no llegaría tras este largo proceso a ser aceptada para registro y terminaría no siendo apta para ser comercializada.
3. Riesgos en la liberación de OGMs en el medio ambiente.
Cualquier actividad o tecnología desarrollada por el hombre tiene una expectativa de riesgo. Los accidentes automovilísticos, ferroviarios, aéreos, de alimentación con cultivos orgánicos, de una instalación eléctrica o de una cocina de gas en un hogar son algunos ejemplos de tecnologías con riesgos mayores o menores. Los OGMs pudieran también plantear riesgos a los humanos, animales, y al medio ambiente. No existe el riesgo cero en las actividades humanas pero es posible minimizarlo y administrarlo. No por querer eliminar totalmente el riesgo debieramos interrumpir el desarrollo y las aplicaciones de las nuevas tecnologías. ¿Se imaginan abandonar el uso de los celulares porque se presume o hay rumores que puedan causar daño al cerebro, lo cual no ha podido ser comprobado? Si así fuera, volveríamos a la época de las cavernas, abandonaríamos todas las tecnologías y ni siquiera usaríamos el fuego, que es una tecnología primitiva, de alto riesgo (notemos los incendios de bosques en California y Grecia), pero que ha sido muy útil al desarrollo de la humanidad. Acabo de leer un aviso en un diario local en se anuncia la intención de una empresa farmacéutica de retirar de circulación un fármaco, ya que a pesar del beneficio que trae a muchísimas personas se ha encontrado por monitoreo subsiguiente que a algunas personas les produce efectos colaterales. Será sustituido por un nuevo fármaco, pero el beneficio que trajo el primero no se habría logrado con simplemente no producirlo y usarlo. No es cierto, por otra parte, que los presuntos efectos dañinos de la biotecnología en el ambiente sean permanentes y ni siquiera identificables como tales. Por ejemplo, la llamada “contaminación genética” ¿acaso no ha ocurrido miles de veces en el proceso evolutivo como introgresión de genes extraños?. Es preciso definir que es contaminación genética y si ella puede causar daño, es neutra o puede producir beneficios. Cada caso debe ser evaluado por separado y aun después de aprobado para su uso, el mismo debe ser monitoreado. El objetivo no es suprimir los riesgos sino minimizarlos. La ingeniería genética no es diferente a otras tecnologías en dicho aspecto; más bien es la tecnología cuyas aplicaciones son las más cuidadosamente examinadas y supervisadas en toda la historia de las realizaciones tecnológicas humanas. Ha demostrado ser una tecnología segura.
Es precisamente la bioseguridad de la biotecnología, la que contando con técnicas adecuada, es la llamada a examinar, caso por caso, los presuntos riesgos y la inocuidad de los OGMs. Los riesgos se examinan en detalle en un sistema de “análisis de riesgo” y se determina si un OGM puede o no ser aceptado, luego de haber pasado por todos los exámenes y evaluaciones críticas científicas que se haga necesario efectuar para evaluar riesgos probables. La responsabilidad del análisis de riesgo le corresponde en primera instancia al desarrollador o inventor del producto o a su poderhabiente; en segunda instancia a la autoridad examinadora de riesgo del país en que se pretende registrar por primera vez el producto y en tercera instancia a la autoridad competente de cada país usuario posterior. Por consiguiente la responsabilidad de la bioseguridad es compartida por las tres instancias. Satisfechas las necesidades de cumplimiento satisfactorio de la evaluación de riesgo, se puede proceder a expedir la autorización de registro y uso del OGM. El monitoreo del uso, posterior al registro de un evento transgénico, es una parte importante de lo que se llama el “manejo o gestión del riesgo”.
Los OGMs que se encuentran actualmente en el mercado han pasado satisfactoriamente por respectivas evaluaciones de riesgo. No ha sido reportado, luego de haber pasado por pruebas científicas minuciosas y contundentes y la real prueba de mercado de producción y consumo por mas de 11 años y por mas de 500 millones de hectáreas y millones de consumidores humanos y animales, que haya habido siquiera un solo caso de daño a la salud humana o de animales domésticos. Se han reportado casos esporádicos mínimos de efectos sobre el ambiente, que han sido de naturaleza menor y que se han podido corregir cuando eran problemáticos. Pero igualmente se han reportado mejores efectos de cultivos transgénicos sobre el medio ambiente en cuanto al incremento de la biodiversidad en otros casos.
No es cierto que se hayan expedido permisos de siembra de OGMs evadiendo la evaluación de riesgo por las autoridades competentes en la gran mayoría de los casos. En aquellos que en que pudiera haber existido el no cumplimiento de disposiciones de bioseguridad, la responsabilidad es mayormente adjudicable a las organizaciones ambientalistas anti-transgénicos, las que con sus actitudes opuestas en principio y a raja tabla al desarrollo y uso de OGMs y a veces violentas, han impedido o atrasado legislación moderna de evaluación de riesgo o han impedido un ajuste y adecuación con una sistematización adecuada de las medidas de normatividad y control por las autoridades competentes. Los grupos ambientalistas anti-transgénicos, inspirados en una totalmente inadecuada y radical concepción del llamado “principio precautorio”, promovido políticamente por la Unión Europea, han tratado de aplicarlo en países de América Latina y otros países de economías emergentes. Este principio, que demanda que la agencia reguladora establezca una prohibición al registro y uso de un OGM, a pesar que el mismo haya pasado por todas las pruebas científicas de riesgo regular probable y que deba esperar por los años de los años a una evaluación de “todos los riesgos presumibles” que se le ocurran al regulador, es una posición trasnochada y surrealista. No se pueden examinar aquellos riesgos que no se conocen y que ni se enuncian como probables.
La falta de decisión del gobierno por tanto tiempo, ha conducido a los agricultores en el Brasil a defender sus derechos ante un vacío legal efectivo y proceder extra-legalmente a importar semillas de variedades transgénicas no aprobadas. Por supuesto que esa situación es altamente irregular, desde cualquier punto de vista. Pero también señala el peligro que entraña la obstrucción a la siembra de OGMs como dogma, sin haberse tomado las medidas adecuadas oportunamente y tener que hacerlo luego a la carrera bajo la fuerza de las circunstancias. Y es que las circunstancias cambian. Hoy Paraguay tiene 2 millones de hectáreas de soya transgénica, que ha vuelto al país en un exportador agrícola importante de este producto y un defensor del mismo en foros internacionales. Entre tanto, mientras el gobierno de Bolivia y sus funcionarios hablan de oposición a los transgénicos, es probable que en la región de Santa Cruz se haya llegado ya al menos a un 50% de su área de soya con siembras de soya transgénica.
Los científicos, tecnólogos y economistas de la producción agrícola, tienen una serie de parámetros que les indican la conveniencia o no de adoptar determinadas tecnologías. Contrariamente a lo que suponen algunos de los opositores a los OGMs que proceden de las canteras sociológicas, ambientales o legales, los primeros incluyen los efectos económicos y sociales en su matriz de decisiones como factores a considerar pero no como factores de decisión única, que es lo que hacen los segundos. Estas dos visiones diferentes del problema conducen a desacuerdos, que se debería tratar de conciliar. Los OGMs que están en el mercado han producido efectos económicos y sociales positivos y nada de lo que se pronosticó en forma apocalíptica sobre los OGMs ha sucedido. Con 102 millones de hectáreas de cultivos transgénicos sembrados por 10.3 millones de agricultores en 22 países, algo bueno deben tener para que su tasa de crecimiento de 13% anual sea la mayor de cualquier tecnología agrícola en la historia del mundo.
Un reciente estudio hecho en Argentina demuestra que en diez años de siembra de variedades transgénica que ocupan el 99.8% del área de soya de Argentina, se ha logrado un mayor ingreso nacional acumulado directo de US$ 20,000 millones y sumando los efectos indirectos, ha sido de US$ 40,000 millones. Además se han creado un millón de puestos de trabajo nuevos debido a este evento RR producido por un único gen. Durante todo el tiempo que el Brasil dudó entre si aceptar o no a la soya transgénica en forma oficial, se han perdido muchos miles de millones de dólares mas que los que Argentina ha ganado. La lección es que debe considerarse políticamente lo que se puede ganar por hacer o lo que se deja de ganar por titubeos o por decidir no hacer. Y esto ha sucedido frente a temores que se presentan en último análisis, como infundados.
El adjudicar efectos dañinos a la soya transgénica referentes a la tala de vegetación arbórea para crear nuevas áreas de cultivo para soya en el Brasil, es totalmente injustificado. Ya esas áreas se habían abierto a la agricultura y estaban sembradas con soya convencional. Lo que sucede ahora es que se está sustituyendo el área de soya convencional con soya transgénica, ganando en productividad y más bien dejando áreas libres a otros cultivos, como viene ocurriendo en los dos últimos años por cierto descenso del área total de soya.
Con el mantenimiento de las mismas precauciones en los nuevos OGMs que salgan al mercado, se puede lograr obtener el mismo éxito en el futuro. Aún cuando se proceda a introducir nuevas variedades transgénicas de determinados cultivos como el maíz, la papa o el frijol, en sus centros de origen, los avances científicos pueden permitir hacerlo sin daños, con la adopción de las precauciones necesarias según cada caso. Ello ha sido hecho con variedades convencionales de papa, maíz y frijol que han introducido genes procedentes de centros de diversidad secundarios en centros primarios en el Perú por muchos años y sin efectos dañinos. Tomemos nota que en esas introducciones de variedades convencionales estamos contabilizando miles de genes. En el caso de las variedades transgénicas estamos refiriéndonos a unos pocos segmentos de ADN, no a cientos de miles de genes extraños que se adicionan a una variedad local como sucede con variedades creadas por la genética convencional que se viene haciendo todo el tiempo, hecho ante el cual los opositores a los OGMs no presentan cuestionamientos. Confiemos y apoyemos las capacidades de la ciencia y la tecnología para ir avanzando y resolviendo los problemas de alimentación y nutrición de la humanidad.
4. El futuro de las variedades genéticamente modificadas en Brasil
Brasil apuesta a los transgénicos. Ya se han aprobado eventos de maíz y de algodón transgénicos, los cuales han estado en investigación por empresas multinacionales, por EMBRAPA y otras organizaciones privadas en los últimos años. Se estima que en la campaña 2005/2006 habrá un área representando un 30% del área total de algodón sembrada con algodón transgénico y que en 2007/2008 podría llegar al 60% el área sembrada con algodón transgénico, según especialistas de la Fundación Centro-Oeste, que trabajan asociados a EMBRAPA. Brasil está desfasado en el tiempo en relación a otros países y deberá importar inicialmente la semilla de algodón de otros países mientras llega a producir la propia. El 16/5/2007 el CTN-Bio aprobó el primer maíz transgénico, el Liberty Link de Bayer por 17 votos a 5, a pesar de la oposición de grupos de consumidores, de agricultura alternativa y ambientalistas.
Brasil tiene dos centros de investigación donde se realizan avances de primera línea en biotecnología aplicada a cultivos, el CENARGEM ubicado en Brasilia y el Centro de Biotecnología de la Amazonía ubicado en Manaos. Cuenta, además, con el Instituto Agronómico de Campinas y varias universidades, especialmente la de Sao Paulo. La Fundación de Amparo a las Investigaciones del estado de Sao Paulo ha organizado la red ONSA de instituciones e investigadores en biotecnología. El Brasil terminó el secuenciamiento del genoma del café tipo EST llegando a 155,000 pares de bases y comenzando la genómica funcional del café. Se ha logrado secuenciar el baculovirus que parasita a las orugas de la soya y que se usa como bioinsecticida en soya. Ya secuenció el genoma de la bacteria Xylella fastidiosa, causante de la virosis variegada en cítricos. Un numeroso grupo de 200 investigadores en 22 instituciones, bajo la coordinación de la Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP) participaron en la secuenciación del genoma de la caña de azúcar entre 1999 y 2003. Encontraron que de los 33,000 genes básicos de la caña, unos 2,000 están vinculados posiblemente con la producción.
5. Conclusiones
El panorama que fue ofrecido por el Dr. Rubens Nodari, en oposición a los transgénicos (quien es convocado repetidamente a diversos eventos en el Perú por la RAAA y la Plataforma de ONGs opuestas a los transgénicos) durante la reciente Conferencia de Prensa, no es avalado por los hechos en el Brasil. Contra las opiniones de los grupos de organizaciones anti-transgénicos, con la famosa Greenpeace a la cabeza y que movilizan millones de dolares para sus campañas, se dan las que han apoyado los agricultores, científicos y personas con ideas desarrollistas de Brasil, quienes después de una larga demora han logrado quebrar políticamente el ahogamiento de la modernización del agro en que se encontraba el Brasil. El Brasil está plenamente consciente de la importancia de los transgénicos en su desarrollo y ha apostado por ellos. Los eventos aprobados han sido cuidadosamente verificados por su entidad reguladora de la bioseguridad, científicamente basada, la CTN-Bio, para segurar la inocuidad de las variedades transgénicas al medio ambiente, al hombre y a los animales domésticos. Como lo hemos comprobado quienes asistimos a la reunión de COP MOP 3 del Protocolo de Bioseguridad de Cartagena realizado en Curitiba en marzo del 2006, el gobierno del Brasil puede cambiar de posiciones por oportunismos políticos en eventos internacionales en que se discuten aspectos de relaciones internacionales y de comercio. Sin embargo, es evidente que esas posturas son transitorias y que Brasil está ya encaminado definitivamente en un curso de acción de desarrollo de la biotecnología moderna y especialmente de la adopción y uso de los productos de la bioingeniería.